Los paises emergentes no están en crisis, pero han dejado de ser una ganga. Las perspectivas de mejoras a dobles dígitos son una quimera, y las rentabilidades impensables o no se ofrecen, o, tras el paulatino adelgazamiento del colchón de la Fed, empiezan a parecer peligrosas.

http://segurpricat.com.es
http://segurpricat.com.es
  • MERCADOS Las grandes empresas con intereses en América Latina tumban el Ibex

    El dinero huye de los países emergentes y busca refugio

    Pantallas de información bursátil en un edificio de Tokio.

    Pantallas de información bursátil en un edificio de Tokio. Efe

    Si las crisis económicas se reproducen en ciclos, las tormentas financieras suelen llegar en oleadas. La de ayer golpeó con fuerza a los mercados, por todo el mundo y sin una razón concreta, salvo el miedo mismo. Que 2014 no iba a ser el mejor año para los emergentes lo descontaban analistas, inversores y organismos internacionales. Pero, en momentos de duda, cualquier chispa basta para prender la mecha.

    El desplome fue generalizado en el parqué. El Ibex 35 sufrió el mayor retroceso del continente, al caer un 3,65%, perdiendo el soporte de los 10.000 puntos (9.868,9) al dejarse 372 en la jornada. Cierra así una semana nefasta, la peor en año y medio, con un retroceso del 5,7%. El mismo patrón se repitió en Alemania (-2,48%), Francia (-2,79%), Italia (-2,30%) o Londres (-1,62%). Pese a los números, el pánico no apareció en ningún momento, y la transición se vivió más como corrección que como aviso de tsunami.

    En España, con mayor exposición a América Latina, lideraron las caídas Mapfre (5,95), IAG (5,83%), Gamesa (5,33%), BBVA (5,14%, por su presencia también en Turquía), Telefónica (4,55%), Repsol (3,65) y Banco Santander (3,53%). Si durante estos años lo que salvó los balances de las firmas fue su internacionalización, ayer pasó factura la posibilidad de un contagio de la mala situación por la región.

    La internacionalización pasa factura a las firmas por la posibilidad de un contagio de la mala situación por la región

    La retirada de los estímulos monetarios por parte de la Reserva Federal estadounidense ya generó una primera corriente de caídas en las divisas emergentes y salidas masivas de capital después del verano. Esta semana, con el recalentamiento de la situación en Argentina y las dudas ante un posible estancamiento en China, llegó la segunda. «El entorno actual es potencialmente muy tóxico para los emergentes», explicaban ayer desde Société Générale.

    El jueves, el peso argentino sufrió una devaluación del 12% (17% en el año), la más fuerte desde 2002, como consecuencia de la incapacidad del Banco Central del país de seguir manteniendo artificialmente su valor, después de que sus reservas de divisas extranjeras, algo más de 29.000 millones de dólares, estén en mínimos desde 2007. Sólo ayer tuvo que desembolsar 160 millones más.

    Tras el hundimiento, ése que la presidenta aseguró que nunca ocurriría, el Gobierno de Buenos Aires anunció una liberalización parcial de la compra de dólares, que si bien logró revertir el hundimiento de la jornada anterior, no logró ni mucho menos devolver la confianza.

    Dudas generalizadas

    Las dudas ahora mismo son generalizadas. El FTSE Emerging Markets Index cayó un 1,2% más anoche, llevando el acumulado del año casi al 5%. La lira turca se dejó el viernes un 1,2% adicional, tras la sangría del día anterior, cuando el Banco Central del país tuvo que intervenir (por primera vez desde 2012) vendiendo hasta 3.000 millones de dólares.

    Los países emergentes no están en crisis, pero han dejado de ser una ganga.

    En Rusia, el rublo está en mínimos de cinco años frente al dólar, igual que el real brasileño. El rand sudafricano, en su cambio más bajo desde 2008. Según las tablas de Bloomberg, de las 24 monedas emergentes registradas en sus terminales, únicamente tres estaban en positivo (el yuan, el bath de Tailandia y el dólar de Taiwán).

    En realidad, los emergentes no están en crisis, pero han dejado de ser una ganga. Las perspectivas de mejoras a dobles dígitos son una quimera, y las rentabilidades impensables o no se ofrecen, o, tras el paulatino adelgazamiento del colchón de la Fed, empiezan a parecer peligrosas. Del milagro de los BRIC se ha pasado al recelo de las Cinco Frágiles (Brasil, Sudáfrica, India, Indonesia y Turquía).

    Han hecho parte de sus deberes, pero sus economías siguen teniendo una dependencia extrema del dinero del exterior y estructuras demasiado rígidas para mercados dinámicos. Y en unas circunstancias como las actuales, en las que la políticas de los bancos centrales son del todo inciertas y los programas de estímulo una mezcla de millones y promesas, los traders no se fían.

    Por eso, y a la espera de la reunión de la Fed de la próxima semana, todo ese dinero, como en otras veces, se vuelve a los activos refugio (franco suizo, el oro -que repuntó hasta los 1.272 dólares por onza- el yen o deuda estadounidense). E incluso a los que hace unos meses eran justo lo contrario: la deuda soberana de la periferia de Europa.

Los emergentes acechan al Ibex

  • Las empresas del Ibex facturan 1 de cada 4 euros en mercados de países en desarrollo

Ahora que la Reserva Federal está dando carpetazo a la crisis en Estados Unidos con la retirada gradual de sus estímulos y que la periferia europea vuelve a contar con la confianza de los mercados, un nuevo brote de la crisis financiera ha estallado en los países emergentes. La fuga del dinero barato procedente de Occidente -que les ha permitido una financiación extra y fácil en los últimos tiempos sin hacer frente a los desequilibrios de sus economías y a sus tensiones sociales- se ha convertido en una amenaza para su estabilidad y la recuperación económica mundial. También, para España.

En un año en el que las empresas españolas van a intentar dejar atrás lo peor de la crisis del mercado doméstico, su negocio en los países emergentes, en especial en Latinoamérica, amaga con poner en peligro la estabilidad de sus cuentas de resultados. El Ibex 35 es el índice de la Eurozona más expuesto a las economías emergentes, ya que el 26% de sus ventas, es decir, uno de cada cuatro euros, proceden de países emergentes (incluido Asia), según las estimaciones de Goldman Sachs.

Los fondos retiran 7.400 millones en una semana de los emergentes

La apuesta por la diversificación geográfica de las empresas españolas ha hecho que al menos la mitad de los ingresos de las primeras compañías de la Bolsa procedan ya de países emergentes. Banco Santander, por ejemplo, obtiene el 47% de sus ingresos de Latinoamérica, siendo Brasil su principal mercado, mientras Telefónica factura en esta región un 51% de su negocio (cerca de 21.800 millones de euros hasta el tercer trimestre del año), y, además de ser líder en Brasil, tiene una fuerte presencia en otros países en apuros, como Argentina. También BBVA genera el 60% de su negocio entre Latinoamérica (en especial México), Asia y Turquía, uno de los países que con más contundencia ha tenido que actuar en la última semana para contener el ataque a la lira. Por último, aunque Inditex no desglosa sus cifras por mercados, bien conocida es su apuesta por Asia y Latinoamérica.

La otra cara de la moneda es que la inestabilidad de estos países está atrayendo capitales de sus fortunas a España con sonadas inversiones, como la de un grupo de mexicanos en el Banco Popular.

En la última semana, los fondos que invierten en países emergentes han retirado 10.000 millones de dólares (unos 7.400 millones de euros), de los que 6.300 millones de dólares han salido de sus Bolsas y otros 2.700 millones de los mercados de bonos, según los datos facilitados a este periódico por el gestor de Trea Capital, Rohit Gadkar, cuyo fondo acaba de ganar el premio al mejor producto del año en la categoría de mercados emergentes de los International Hedge Fund Awards.

Pese a que en los últimos días los ataques a las divisas de países como Argentina, Rusia, Turquía, Sudáfrica o la India han copado muchas páginas de la prensa occidental, lo cierto es que el estallido de la crisis que están viviendo estos países no ha cogido por sorpresa a los economistas.

«La causa de la crisis de los emergentes se remonta a abril de 2011, cuando las materias primas comenzaron a caer.Desde entonces, acumulan caídas del 20%, que en casos, como el cobre alcanzan el 30%, y eso es fatal para estos países», explica el analista financiero, Juan Ignacio Crespo.

Con esta caída de fondo, la ralentización del crecimiento en China, junto con el menor dinero que la Reserva Federal va a inyectar a partir de ahora en el mercado han puesto en marcha una bomba de relojería que tarde o temprano estaba destinada a estallar. Ya en mayo de 2013, cuando el presidente de la Fed, Ben Bernanke, anunció que empezarían a reducir sus estímulos de 85.000 millones de dólares al mes, los mercados dejaron claro que el ‘tapering’ provocaría turbulencias en los mercados emergentes, que figuraban entre los mayores receptores de los excesos de liquidez de los mercados de EEUU.

Además de una política monetaria defensiva, el mercado demanda a estos países medidas estructurales

«Con los bajos tipos de interés en Occidente, la llegada de capitales a estos países ha sido brutal porque ofrecían altas rentabilidades, pese al mayor riesgo. Pero ahora que los tipos de la deuda americana están subiendo, los gestores se sienten más cómodos invirtiendo en EEUU sin tener que cubrir el riesgo de cambio», reconoce Crespo.

Las medidas de urgencia con las que los bancos centrales de países como Argentina, India, Turquía,Sudáfrica o Rusia han salido al rescate de sus divisas en los últimos días no parecen suficientes para contener unas turbulencias que el FMI ya considera que permanecerán en los mercados en los próximos meses.

«A pesar de las agresivas e inesperadas medidas tomadas por bancos centrales de países como Turquía, la India o Sudáfrica, después del rally inicial, las monedas están volviendo a los niveles anteriores a esas acciones», afirma Gadkar, antes de dar por hecho que los tipos de cambio «podrían seguir sufriendo».

Además de una política monetaria defensiva, el mercado demanda a estos países medidas estructurales, como las que ha adoptado España en los últimos tiempos. Y el problema es que muchos de sus gobiernos -Brasil, Sudáfrica, Turquía o Indonesia- se enfrentan en los próximos meses a procesos electorales, que siempre son poco propicios para poner en marcha reformas impopulares.

Segurprìcat Consulting Advisory
Segurprìcat Consulting Advisory
Anuncios
Los paises emergentes no están en crisis, pero han dejado de ser una ganga. Las perspectivas de mejoras a dobles dígitos son una quimera, y las rentabilidades impensables o no se ofrecen, o, tras el paulatino adelgazamiento del colchón de la Fed, empiezan a parecer peligrosas.

Un comentario en “Los paises emergentes no están en crisis, pero han dejado de ser una ganga. Las perspectivas de mejoras a dobles dígitos son una quimera, y las rentabilidades impensables o no se ofrecen, o, tras el paulatino adelgazamiento del colchón de la Fed, empiezan a parecer peligrosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s